Capítulo 12:
Ella lo dudó, ir a la casa de Justin era una cosa pero, ¿Subir a su cuarto y estar a solas horas y horas con él?, no, no, no y no; eso era otra cosa. Eso ya era demasiado para ella y sus sentimientos. No lo seguía queriendo, ni mucho menos lo amaba pero, volver a ese cuarto donde vivió los momentos más felices de su vida ya era tentar el pasado. Despertar de nuevo esos sentimientos que ella con trabajo y esfuerzo los enterró era algo a lo que se negaba.
-¿Por qué?- Le preguntó mirándolo fijamente.
Él amaba cuando ella hacia eso, quería intimidarlo, lo sabía. En sus ojos se reflejaba el odio y el remordimiento que él le causo. Y si te adentrabas más a esos ojos marrones veías el dolor y sufrimiento que ocultaba, pero era obvio que Justin ni nadie lo veía.
-Porque aquí andan mis hermanos y mi madre, así nunca podremos trabajar bien- Se encogió de hombros como si nada.
Duro el golpe bajo, a él no le incomodaba ni mucho menos le importaba llevarla a su cuarto, fue demasiado obvio que a él ese cuarto no significaba nada y ella en ese instante quiso estrangularlo con sus propias manos, quiso matarlo lenta y dolorosamente.
-No le veo nada de malo a hacer el trabajo aquí-
-ay ___ déjate de tonterías y vamos – Dijo él exasperado agarrando su mochila y yendo hacia las enormes escaleras de caoba.
Ella se paró pero antes vio a los pequeñines. Vio algo que no había visto antes, a pesar de parecerse mucho a Justin –Demasiado diría cualquiera- Eran diferentes, ellos eran tiernos, lindos, adorables y para nada egoístas ni orgullosos; y Justin era lo contrario a eso. Justin era un sinvergüenza que hacia sufrir a cualquiera con tan solo una palabra o una mirada. Pero claro que no lo había visto antes porque antes él no era así ¿Qué lo hizo cambiar?- Se preguntó mientras se dirigía hacia las escaleras y subía. Fue cuando se dio cuenta que no trajo su libro de química. Mi.er.da, lo había olvidado en casa.
Dobló hacia la izquierda y cruzó el largo pasillo hasta la última puerta, sonrío ante la imagen que decía: Justin Bieber no pasar sin autorización. Eso no estaba antes, más bien estaba una collage de puras fotos de ellos dos.
Entró sin tocar y observo como Justin se colocaba una camisa negra, se sonrojó y caminó hacia la cama para sentarse; no tenía caso salirse si ya había él terminado de vestirse.
-Bien, empecemos- Dijo él y sacó el libro de su mochila. Directo al punto.
La observo detenidamente, esos pantalones le sentaban bien a la pequeña princesa, y la blusa que llevaba bajo el abrigo mejor. Se volvió y prendió la calefacción, el cuarto estaba ardiendo ¿o era él?. Se sentó en el piso y fue cuando se dio cuenta que la morocha no cargaba su libro. Frunció el ceño.
-¿Y tu libro?- Le preguntó, ella seguía sonrojada y eso le causo una sensación extraña.
-Se me olvidó- Le dijo y el rodó los ojos mientras se sentaba a su lado.
Él empezó a hablar de la forma en que podrían hacer el proyecto. Ella solo lo miraba asombrada, a pesar de ser un estúpido él era inteligente. Como no usaba esa inteligencia para ser más agradable, se dijo ___. Ella empezó a dar sus puntos de vista y él la escuchó con mucha atención. Podrían juntar sus ideas para hacer un gran trabajo.
7 de la noche y ellos ya estaban trabajando como verdadera pareja, no sabían cómo pero empezaron a juntarse más y a hacer los mismos de antes sin darse cuenta. Él empezaba a bromear con ella y ella era un tomate andante riendo y golpeándolo ligeramente en su pecho. Fue que unos toques en la puerta los sobresalto y los hizo parar de hacer el trabajo que ya estaba todo planeado, solo le faltaba la redacción y los materiales.
-Hijo, ya es muy tarde y ____ no ha cenado- Dijo Pattie entrando al cuarto. – Tu padre ya está por llegar.
-Es cierto- Dijo asintiendo Justin y se volteó para mirar a ___ despeinada- ¿Quieres quedarte a cenar?- Le preguntó.
-No creo que sea lo adecuado quedarme- Murmuró ella parándose y acomodándose la ropa- Usted de seguro tenía otros planes como por ejemplo una reunión familiar o algo así. Lo correcto sería mejor irme.
La sensación extraña volvió y lo golpeo en el pecho esta vez más fuerte. ¿Qué rayos le pasaba?-Se preguntó Justin. No creo que sea algo intestinal. Él igual se paró y se acomodó los pantalones que se le caían más y más y se compuso la camisa negra.
-Hay linda, por supuesto que no. Además, tú ya eres parte de la familia- Le dijo con una ternura adorable Pattie. Ella sonrío y rendida aceptó.
Los tres bajaron las escaleras justo cuando la puerta principal se abría y dejaba ver a Jeremy Bieber, él al momento de ver a la pequeña Parker sonrió y la saludó con el mismo cariño de hace un año y medio.
Pattie sirvió la cena e hizo que todos se sentaran, los pequeños Biebers empezaron con sus chistes y ella no paraba de reír, como extrañaba esto. Ojalá y así fuera en su casa, pero no. Los padres de ____ eran esclavos del trabajo, siempre salían de fiesta y/o de viajes. Era cierto que no le importaba eso a ella pero si le lastimaba. Ella quería una vida donde sus padres estuvieran con ella como los padres de Justin.
Lo miró, él estaba con una gran sonrisa en su cara escuchando atentamente a Jazzy, las mejilla de ____ se ruborizaron, a Justin lo cambiaba su familia. Cuando él estaba con ellos era el mismo de antes, era el tierno y adorable Justin que conoció en el jardín de niños. Pero cuando estaba en la escuela le ponía un escudo a su corazón y sentimientos dejando al cruel Bieber salir.
No, ella no podía empezar a sentir compasión por él. Ella no volvería a caer en sus mañas, ella le haría sufrir como él lo hizo a ella. Mantente dura ____.
-Fue un gusto volver a verte hija- Le dijo con un abrazo Jeremy Bieber despidiéndola en la puerta.
-Espero que nos vengas a ver más seguido- El siguiente abrazo vino de ella, de Pattie.
-Sí que sí. No hemos acabado el proyecto- Le dijo ella y sonrío grande.
-Salúdame a tu padre, pronto haremos un picnik en el rancho.
-Con gusto asisto- Dijo ___ y como si nada abrazó a Justin que seguía sin decir nada después de la cena.
Se había quedado impactado, como la pequeña Parker cambiaba en un cuarto de hora. Le devolvió el abrazo y luego la aparto. Le sonrió sin despegar los labios y alzó el brazo saludándola cuando ella se subió a su auto y arrancó.
Mañana un nuevo día, borrón y cuenta nueva.

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