Capítulo 7 (MARATÓN 1/3):
-Creo que alguien perdió- Se burló Justin, ella lo miro con los ojos echando chispas, desgraciado engendro del mal. ¿Cómo pudo salir con alguien así? Un imbécil y patán al mismo tiempo, un hombre que se creía el rey del mundo y se sentía superior a los demás. Un chavo que con su belleza cautiva a todo el que pasa por delante así sea hombre o mujer. Las mujeres se enamoraban perdidamente y los hombres le tenían envidia. Justin simplemente era un cabrón sin sentimientos, lo único que quería era sexo, sexo y más sexo. Quería pechos grandes y cul*s firmes. ¿Cómo pudo tener algo con él durante un año?
-Idiota- Dijo y trató de calmar su enojo, quería de ahorcarlo y matarlo para luego tirarlo a un río. Todo estaría perfecto excepto de que la cacharan y la llevaran a prisión, estúpido él y estúpida ley.
-Princesita cálmate, ni que te pidiera algo malo, malo sería pedirte que volviéramos o que estoy enamorado de ti. Relájate – Ahora sí que tenía ganas de estrangularlo. Se burlaba de sus sentimientos. Ella antes de cortar le había dicho que lo amaba y él como todo un ángel le dijo que él no y le había roto el corazón, se lo hacía de nuevo. Esta vez no lo dejaría, ya no, esta vez ella lo pondría en su lugar.
-Malo es tener que pasar una tarde o siquiera el día hablando con un estúpido egocéntrico – Dio media vuelta y se dirigió a la salida/entrada de la cancha.
-¡Alto ahí! Ni siquiera te eh dicho cuando y donde – La retuvo él, algo en su interior se oprimió al momento de escucharla, lo odiaba pero ¿Eso que le importaba a él? Tenía a millones de chica pidiendo su atención, pero ciertamente él solo quería a esa morocha, ella y solo ella, la quería en su cama, pegada a su cuerpo. No quería a una plástica y patética que quisiera cambiar su estilo de vida, todas querían eso, cambiarlo. ¿A poco creen que él dejaría una vida de sexo para tener una vida con amor? Estaban equivocadas, él ahora quería a esa morocha en su cama esta semana.
-El lugar es obvio- Dijo ella sin dejar de caminar y sin voltear, él frustrado la siguió. Ella se dirigía a su casillero, sacó varios libros y los metió ahí, luego metió a su bolso otros libros más, seguro que ahí estaba incluido el de química.
-Hoy en mi casa a las 5- Dijo Justin viendo su reloj, las dos de la tarde, suficiente tiempo para que ella hiciera lo que se le viniera en gana.
Ella le prestó atención, ¿Qué? ¿No la veía mal? Con trabajo y se sostenía de pie, estaba sudada, con ojeras, de seguro con el maquillaje regado. Se miró en el espejo de su casillero, se espantó con su propio reflejo, ¡claro que estaba despeinada! y parecía un payaso.
Sacó de su bolso toallitas húmedas y se limpió la cara dejándola sin maquillaje, agarró una gomita y se hizo una cola alta dejando que sus rulos cayeran. Por lo menos así no se veía tan mal.
Él la miro, sentía como su cuerpo se calentaba viéndola, estaba preciosa, sí o sí tenía que llevársela a la cama, antes había pasado noches sin dormir pensando en ella desnuda, una vez la vio con brasier y con pantalón y se había quedado atormentado por no hacer nada con ella, pero esta vez se prometía que lo lograría, ___ Parker era la próxima en su lista.
Capítulo 8 (MARATÓN 2/3):
-¿Por qué tan temprano?- Preguntó ella mientras volvía a meter cosas a su bolso, ella rogaba por dormir pero al parecer no lo lograría.
-Porque técnicamente son dos proyectos que haremos y todo en una semana- Le recordó él.
Ella asintió y cerró de un portazo su casillero, cuando se volteó se dio cuenta de que eran los únicos ahí, nadie estaba en la escuela, solo ellos.
-Está bien, hoy a las cinco- Dijo asintiendo. Pasó por su lado dejando a la vista su pequeño y redondito trasero, que por supuesto Justin lo vio. Se relamió los labios, la chica de esta semana en su cama sería ella, lo prometía.
Él se dirigió a su casillero y sacó su libro de química y Metió el de historia, cuando se volteó se espantó de ver a Kesha roja y echando humos.
-¿Qué hacías con la Parker? –Le preguntó cruzando sus perfectos brazos. ¿Desde cuándo le daba explicaciones a alguien?
-Eso a ti no te incumbe- Paso por su lado derecho para dirigirse al estacionamiento.
-Te estoy hablando Justin Bieber, no me dejes sola- Le pidió mientras a duras penas le seguía el paso, él fastidiado se detuvo y la miró. No es que Kesha estuviera fea, de hecho estaba como quería, pero a veces sentía que el tinte rubio le quemaba las pocas neuronas que tenía.
-No me gustas, ¿Entiendes eso? – La rubia teñida asintió, ella podría estar con alguien sin que la amara, solo lo quería para ella sola, era lo único- y tampoco quiero algo duradero con alguien más.
-Pero si íbamos a cumplir 5 meses- Le recordó con un puchero
-¿En serio?- Dijo sorprendido Justin, 5 meses la aguantó, eso era nuevo, él no tardaba ni un mes con una chica, la lista de mujeres sí era larga.
-Sí- dijo irritada- No entiendo porque no seguimos
-Simplemente no quiero nada contigo- Dijo desesperado, siguió caminando para no soportarla más. Ella juró que haría algo con tal de que volviera con el popular, siempre lograba lo que quería. Ella estaba segura de que ____Parker tenía algo que ver.
Justin subió a su Ferrari azul y partió hacia su casa, esperaba que sus hermanos estuvieran ahí, a ___ le encantaban y conquistarla con ellos sería fácil.
Doblo en una esquina, ¿Por qué tenía tanto interés por ella?, se preguntó. Volverla a hablar normalmente sin tanto griterío era raro. Ya estaba acostumbrado a escuchar sus palabrotas y verla tan relajada lo había dejado desconcertado, ha de ser porque le traía ganas, sentenció.
Bajó del auto una vez que llegó, los juguetes estaban regados por el hermoso patio, eso quería decir que ellos ya estaban en casa.
-¡Niños! ¡Ya llegué!- Gritó Justin y una hermosa rubiecita apareció, chiquita y sonrojada, con hermosos ojos mieles y grandes y una delgadita figura, ella se le aventó gritando su nombre y él instintivamente la cargó y con su nariz tocó la suya.
-Hola Jazzy ¿y mamá? – Le preguntó, la hermosa niña le sonrió, él vio que le faltaban algunos dientes y eso lo hizo sonreír, esa hermosa niña era todo para él.
-Está en la cocina- Respondió ella y hundió su cara en el cuello de su hermano.
-¡Justy!- Gritaron y el miró al frente para ver a Jaxon Bieber, su otro hermano con 4 años de edad, sonrío y le hizo gesto para que se acercara, él corrió hacia sus piernas y lo abrazó.
-¿Por qué tan temprano?- Preguntó ella mientras volvía a meter cosas a su bolso, ella rogaba por dormir pero al parecer no lo lograría.
-Porque técnicamente son dos proyectos que haremos y todo en una semana- Le recordó él.
Ella asintió y cerró de un portazo su casillero, cuando se volteó se dio cuenta de que eran los únicos ahí, nadie estaba en la escuela, solo ellos.
-Está bien, hoy a las cinco- Dijo asintiendo. Pasó por su lado dejando a la vista su pequeño y redondito trasero, que por supuesto Justin lo vio. Se relamió los labios, la chica de esta semana en su cama sería ella, lo prometía.
Él se dirigió a su casillero y sacó su libro de química y Metió el de historia, cuando se volteó se espantó de ver a Kesha roja y echando humos.
-¿Qué hacías con la Parker? –Le preguntó cruzando sus perfectos brazos. ¿Desde cuándo le daba explicaciones a alguien?
-Eso a ti no te incumbe- Paso por su lado derecho para dirigirse al estacionamiento.
-Te estoy hablando Justin Bieber, no me dejes sola- Le pidió mientras a duras penas le seguía el paso, él fastidiado se detuvo y la miró. No es que Kesha estuviera fea, de hecho estaba como quería, pero a veces sentía que el tinte rubio le quemaba las pocas neuronas que tenía.
-No me gustas, ¿Entiendes eso? – La rubia teñida asintió, ella podría estar con alguien sin que la amara, solo lo quería para ella sola, era lo único- y tampoco quiero algo duradero con alguien más.
-Pero si íbamos a cumplir 5 meses- Le recordó con un puchero
-¿En serio?- Dijo sorprendido Justin, 5 meses la aguantó, eso era nuevo, él no tardaba ni un mes con una chica, la lista de mujeres sí era larga.
-Sí- dijo irritada- No entiendo porque no seguimos
-Simplemente no quiero nada contigo- Dijo desesperado, siguió caminando para no soportarla más. Ella juró que haría algo con tal de que volviera con el popular, siempre lograba lo que quería. Ella estaba segura de que ____Parker tenía algo que ver.
Justin subió a su Ferrari azul y partió hacia su casa, esperaba que sus hermanos estuvieran ahí, a ___ le encantaban y conquistarla con ellos sería fácil.
Doblo en una esquina, ¿Por qué tenía tanto interés por ella?, se preguntó. Volverla a hablar normalmente sin tanto griterío era raro. Ya estaba acostumbrado a escuchar sus palabrotas y verla tan relajada lo había dejado desconcertado, ha de ser porque le traía ganas, sentenció.
Bajó del auto una vez que llegó, los juguetes estaban regados por el hermoso patio, eso quería decir que ellos ya estaban en casa.
-¡Niños! ¡Ya llegué!- Gritó Justin y una hermosa rubiecita apareció, chiquita y sonrojada, con hermosos ojos mieles y grandes y una delgadita figura, ella se le aventó gritando su nombre y él instintivamente la cargó y con su nariz tocó la suya.
-Hola Jazzy ¿y mamá? – Le preguntó, la hermosa niña le sonrió, él vio que le faltaban algunos dientes y eso lo hizo sonreír, esa hermosa niña era todo para él.
-Está en la cocina- Respondió ella y hundió su cara en el cuello de su hermano.
-¡Justy!- Gritaron y el miró al frente para ver a Jaxon Bieber, su otro hermano con 4 años de edad, sonrío y le hizo gesto para que se acercara, él corrió hacia sus piernas y lo abrazó.
Capítulo 9: (MARATÓN 3/3)
Estúpido Justin y estúpida ella por haber aceptado el maldito juego. Bajó y cerró de un portazo el auto. A grandes zancadas entró a la casa y como era de esperar, sus padres no estaban pero ni le importaba. Ella era feliz si ellos le dejaban una tarjeta con muchos ceros a la derecha, eso y que siempre le traían algo de recuerdo de sus viajes de negocios.
-Señorita ____ ¿Qué va a querer de comer? – Le preguntó Sofía, su nana y sirvienta de ya hace bastantes años entró a la sala de estar al escuchar la puerta cerrarse de mala manera.
-Nada- Dijo moviendo la mano restándole importancia- Nada, hoy iré fuera- Le informó y Sofía asintió.
-¿Le digo a sus padres?- Volvió a preguntar y ___ detuvo sus pasos hacia las inmensas escaleras.
-¿Dónde están?
-Fueron a Italia para conseguir más acciones
-No – Lo pensó y negó- no hace falta, iré a casa de los Biebers- Dijo y con eso subió las escaleras para dirigirse a su cuarto.
Se tiró pesadamente en su cama y miró el reloj que estaba en su cómoda: 02:40 minutos, suspiró, otra vez volvería a pisar la mansión Bieber; ver a los pequeños hermanos de Justin la alegraban y volver a ver a Pattie sería estupendo pero pasar el día con él, ese era el problema.
No quería tenerlo ni en pintura y ahora menos, el desgraciado se la había jugado bien pero no dejaría por nada del mundo que la sedujera, sabía sus tácticas perfectamente: te alagaba, te respetaba, te diría que eres una gran persona y hermosa luego ¡bam! Estas cayendo en sus brazos. Pero no, ella esta vez lo dejaría pasar, él ni nadie la volverían a herir, eso se lo prometía.
Se paró y se dirigió a su baño, se quitó el vestido y se sacó los zapatitos, se quitó la ropa interior y se metió a la ducha, abrió la llave y se relajó al momento de sentir el agua caliente envolviendo su piel, cerró los ojos. Quería quedarse ahí para siempre pero, gracias al engendro del mal no podía.
Tomó su shampoo “Flor de Jazmín” y se colocó un poco en la mano para luego pasárselo por su largo cabello, se dio masajes en los hombros y luego agarró el jabón y detalladamente lo paso por su cuerpo. Eso era completamente relajante.
Cerró la llave y suspiró de nuevo. La relajación había acabado, se envolvió en una tolla blanca y volvió a su habitación, buscó en los cajones una lencería negra y se la puso. Luego fue a la sección de pantalones y buscó hasta hallar unos negros y ajustados. Fue hacia las blusas y escogió un blusón blanco y luego se puso su conjunto: un abrigo de rayas blancas y negras, se lo ajustó hasta el codo y luego se miró en el espejo, nada mal. Fue y agarró unos converse negros. Listo, estaba lista.
Miró el reloj: 03: 40 minutos, agarró un pequeño y discreto bolso negro y metió su celular y dinero. Luego bajó para ver un poco de televisión, Tom & Jerry, que infantil pero no había nada mejor. Se acostó en el sofá y no supo ni cuándo ni como se durmió.
-Señorita ___ -Sintió que la movían pero ella refunfuñó y se acomodó mejor- Señorita ___ - Volvió a repetir la encantadora y amable voz, ella abrió poco a poco sus ojos y vio a Sofía- ¿No dijo que iba a salir? – Le preguntó y ella al instante se puso de pie. ¿Qué hora era?
-¿Qué hora es? – Le preguntó y se dirigió a la cocina por una manzana, se giró a la espera de una respuesta con la manzana en la mano.
-05: 40- Dijo la empleada cuando miró el reloj de pared, ella asintió y se despidió para luego dirigirse a fuera y subirse a su auto.
Llegaba tarde, lo sabía, pero no le importaba. Despreocupadamente bajó la velocidad, y siguió comiendo su manzana.

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