Capítulo 62:
La mente se bloquea cuando estás en peligro en el último pensamiento que tuviste, en el último pensamiento estable que tuviste. Las únicas cosas que pasaban por la cabeza de ella eran las últimas palabras que tuvo con Justin, la llamada ¿Por qué no le hizo caso? Debió haberse quedado en el auto pero, ¿Quién le aseguraba que ahí adentro estaría mejor? Ahora agradecía que no se fuera del mundo sin haber luchado.
Corrió por la vereda oscura sin saber a qué distancia estaba su atacante, miró hacia atrás y un rayo de luz iluminó parte de su cuerpo, un cuchillo, su arma era un cuchillo y pudo verle por segundos la cara o los ojos, un profundo color negro. Sintió que le flaquearon las piernas ¡Vamos! No era momento de congelarse o desmayarse, era hora de luchar contra todos. Miró hacia en frente y tomó vuelo, recordó que cargaba su uniforme de porrista, que bueno que tenía short abajo sino el atacante se iba a ir con una buena vista de su culo. Algo se le resbaló de la mano y cayó al suelo ¡Su celular! ¡Mierda! Se regresó, se agachó, lo cogió y volvió a correr, el atacante iba más cerca, no lo vio venir, cayó al suelo ¡joder! Por sus fosas nasales entró el olor a tierra mojada, se levantó con las manos ardiéndoles y con pedacitos de cristales por su celular que probablemente se había roto y siguió corriendo, dobló en una esquina, unos focos la iluminaron, cegándola. Entrecerró los ojos y pudo ver que un carro se dirigía directo a ella.
Era su fin, lo sintió venir, el auto iba cada vez más rápido y el atacante aún más, fue hacia la banqueta y el auto al estar a su lado derrapó y se paró a su lado, sintió que las lágrimas caían de sus ojos, corrió, corrió como jamás en su vida lo había hecho y escuchó el motor rugir, luego a la llanta que raspaba al subirse en la banqueta, donde estaba ella.
Las lágrimas no se detenían y gimió del dolor, ahora las piernas le temblaban. Tomó el camino de la derecha, golpeándose con un arbusto, eso no la detuvo. Cruzó la calle para apartar al auto pero la seguían hasta que llegó a la luz, las carreteras estaban pobladas por millones de autos ¡Había logrado llegar al centro de la ciudad! el auto detrás de ella le pitó. Se detuvo en seco… ese claxon lo conocía ¡Era el auto de Justin! El alma volvió a su cuerpo, miró hacia atrás, un rayo iluminaba sus ojos, mostrando el color miel que tanto le encantaba, Justin vino a su rescate. Alzó el cuello para ver más allá, el atacante se había ocultado y eso lo confirmó cuando unos botes de basura cayeron al suelo y el tipo corría de vuelta por donde habían avanzado, suspiró y sollozó, limpió su cuerpo del espanto, lo limpió llorando. Se tapó la cara, tratando de controlar su respiración entre cortada. Estaba a salvo.
Abrió la puerta y salió lentamente, la vio temblando, parada, con su diminuto traje en la noche helada, se acercó, esperando a que ella le gritara pero lo único que escuchó fueron unos gimoteos y el corazón se le estrujó, ella lloraba ¿De él? Llevaba 5 minutos siguiéndola, tratando de que ella dejara de correr y se metiera en su auto pero ella parecía huir de alguien ¿De él?
-____...- Pronunció su nombre cautelosamente y ella alzó la cara, sin pensar se fue contra él, aplastando su pecho contra el suyo y enterrando la cara en su cuello, sus pequeños brazos alrededor de él.
Era el mejor lugar en el que había estado, olió su perfume, de hombre. Hmmm, su cuerpo estaba tan trabajado, lo podía sentir y eso le agradaba. Empezó a toser y la respiración se le atoró en la garganta.
-Contrólate, si sigues así morirás de un paro cardíaco- Bromeó Justin y sintió que el dolor se extendía en su cadera, _____ lo había golpeado. Bien, entendió que ella no estaba para jugar, la cargó haciendo que ella soltara un grito.
-¿Qué… haces?- Trató de formular su pregunta con su voz chillona ahogada, él la besó con ternura, probando las lágrimas saladas en sus labios.
-Te llevo al auto cariño-
Ella asintió y dejó caer la cabeza en el hombro de él, quería volver a casa, pero quería volver con él. Justin era su héroe. Su héroe sin capa.
-Fue horrible- Le contó una vez que Justin se subió en su auto y condujo. El corazón revotó en su pecho con tan sólo recordarlo y cerró los ojos. Sollozó.
-_____, no sigas-
-¿Con qué?-
La miró y extendió su mano, quitando de su rostro una lágrima rebelde que quería hacer su camino. Seguidamente acercándose para besar su mejilla y le sonrió, volviendo hacia la carretera.
-Con seguir llorando, no sigas. – Agarró su mano, estaba fría y le temblaba,tenía el mejor remedio, la llevó a sus labios y la besó, luego la dirigió a su pecho- Porque me duele, aquí.
La mente se bloquea cuando estás en peligro en el último pensamiento que tuviste, en el último pensamiento estable que tuviste. Las únicas cosas que pasaban por la cabeza de ella eran las últimas palabras que tuvo con Justin, la llamada ¿Por qué no le hizo caso? Debió haberse quedado en el auto pero, ¿Quién le aseguraba que ahí adentro estaría mejor? Ahora agradecía que no se fuera del mundo sin haber luchado.
Corrió por la vereda oscura sin saber a qué distancia estaba su atacante, miró hacia atrás y un rayo de luz iluminó parte de su cuerpo, un cuchillo, su arma era un cuchillo y pudo verle por segundos la cara o los ojos, un profundo color negro. Sintió que le flaquearon las piernas ¡Vamos! No era momento de congelarse o desmayarse, era hora de luchar contra todos. Miró hacia en frente y tomó vuelo, recordó que cargaba su uniforme de porrista, que bueno que tenía short abajo sino el atacante se iba a ir con una buena vista de su culo. Algo se le resbaló de la mano y cayó al suelo ¡Su celular! ¡Mierda! Se regresó, se agachó, lo cogió y volvió a correr, el atacante iba más cerca, no lo vio venir, cayó al suelo ¡joder! Por sus fosas nasales entró el olor a tierra mojada, se levantó con las manos ardiéndoles y con pedacitos de cristales por su celular que probablemente se había roto y siguió corriendo, dobló en una esquina, unos focos la iluminaron, cegándola. Entrecerró los ojos y pudo ver que un carro se dirigía directo a ella.
Era su fin, lo sintió venir, el auto iba cada vez más rápido y el atacante aún más, fue hacia la banqueta y el auto al estar a su lado derrapó y se paró a su lado, sintió que las lágrimas caían de sus ojos, corrió, corrió como jamás en su vida lo había hecho y escuchó el motor rugir, luego a la llanta que raspaba al subirse en la banqueta, donde estaba ella.
Las lágrimas no se detenían y gimió del dolor, ahora las piernas le temblaban. Tomó el camino de la derecha, golpeándose con un arbusto, eso no la detuvo. Cruzó la calle para apartar al auto pero la seguían hasta que llegó a la luz, las carreteras estaban pobladas por millones de autos ¡Había logrado llegar al centro de la ciudad! el auto detrás de ella le pitó. Se detuvo en seco… ese claxon lo conocía ¡Era el auto de Justin! El alma volvió a su cuerpo, miró hacia atrás, un rayo iluminaba sus ojos, mostrando el color miel que tanto le encantaba, Justin vino a su rescate. Alzó el cuello para ver más allá, el atacante se había ocultado y eso lo confirmó cuando unos botes de basura cayeron al suelo y el tipo corría de vuelta por donde habían avanzado, suspiró y sollozó, limpió su cuerpo del espanto, lo limpió llorando. Se tapó la cara, tratando de controlar su respiración entre cortada. Estaba a salvo.
Abrió la puerta y salió lentamente, la vio temblando, parada, con su diminuto traje en la noche helada, se acercó, esperando a que ella le gritara pero lo único que escuchó fueron unos gimoteos y el corazón se le estrujó, ella lloraba ¿De él? Llevaba 5 minutos siguiéndola, tratando de que ella dejara de correr y se metiera en su auto pero ella parecía huir de alguien ¿De él?
-____...- Pronunció su nombre cautelosamente y ella alzó la cara, sin pensar se fue contra él, aplastando su pecho contra el suyo y enterrando la cara en su cuello, sus pequeños brazos alrededor de él.
Era el mejor lugar en el que había estado, olió su perfume, de hombre. Hmmm, su cuerpo estaba tan trabajado, lo podía sentir y eso le agradaba. Empezó a toser y la respiración se le atoró en la garganta.
-Contrólate, si sigues así morirás de un paro cardíaco- Bromeó Justin y sintió que el dolor se extendía en su cadera, _____ lo había golpeado. Bien, entendió que ella no estaba para jugar, la cargó haciendo que ella soltara un grito.
-¿Qué… haces?- Trató de formular su pregunta con su voz chillona ahogada, él la besó con ternura, probando las lágrimas saladas en sus labios.
-Te llevo al auto cariño-
Ella asintió y dejó caer la cabeza en el hombro de él, quería volver a casa, pero quería volver con él. Justin era su héroe. Su héroe sin capa.
-Fue horrible- Le contó una vez que Justin se subió en su auto y condujo. El corazón revotó en su pecho con tan sólo recordarlo y cerró los ojos. Sollozó.
-_____, no sigas-
-¿Con qué?-
La miró y extendió su mano, quitando de su rostro una lágrima rebelde que quería hacer su camino. Seguidamente acercándose para besar su mejilla y le sonrió, volviendo hacia la carretera.
-Con seguir llorando, no sigas. – Agarró su mano, estaba fría y le temblaba,tenía el mejor remedio, la llevó a sus labios y la besó, luego la dirigió a su pecho- Porque me duele, aquí.
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