Capítulo 61:
Horas después su equipo cantaba victoria y planeaban un lugar para celebrar el triunfo, ella no se incluyó, no estaba para nada de eso. Lo único que quería era dormir y no despertar jamás, dormir es como morir por un ratito, pensó.
-¿Vienes _____?- La llamó desde atrás Mishelle mientras ella salía del lugar, se giró, sonriéndole y negando con la cabeza.
-No gracias, debo llegar temprano-
-Pero si todavía son las 8:30-
-Lo sé, sólo no quiero- Se encogió de hombros, su mejor amiga se le acercó y le tomó la temperatura.
-¿Estás bien?-
-Sí ¿Por qué?-
______ dio un paso hacia atrás mirándola, Mishelle entrecerró los ojos.
-No pareces tú, jamás negarías una salida y menos cuando ganamos algo-
-Mich, ando bien, sólo un poco cansada, no pude dormir mucho anoche- Se encogió de hombros, restándole importancia, Mishelle asintió lenta y cautelosamente.
-Bien, recuerda que puedes cambiar de opinión y venir, llámame si pasa algo-
Abrazó a su amiga y le dio un beso de despedida, sintiendo el pecho estallar. Que suerte tenía, nadie conseguía amigas así de buenas y a la vez malas. Mishelle podría ser molestosa, coqueta, tonta y demás pero era la mejor, ella siempre se preocupaba por los que estaban a su alrededor y le sacaba sonrisas en los momentos malos, siempre poniéndola en un pedestal. Recordó sus viejos tiempos, Victoria lo que hacía era recordarle que ella era más bonita y más talentosa, por ende poniendo a ______ en un segundo plano ¿Dónde había estado Mishelle en esos tiempos? Sí, en otro país, en otro colegio y con otras personas. Caminó hacia su auto y entró en él, miró hacia atrás y lo sacó del estacionamiento, empezando a recorrer las carreteras.
Año después de haber sufrido la ida de, no sólo su ‘mejor amiga’, sino también la de su ‘mejor amigo’ ya que Justin cuando Victoria se fue la dejó de hablar; habían comprado la casa de Victoria, donde actualmente vivía Mishelle, una vez que se encontraron abrieron la puerta de la amistad e hicieron una promesa que perduraría, ser mejores amigas y hasta el día de hoy lo habían logrado. Por eso la amaba como una hermana, ella estuvo ahí para ella desde entonces, jamás le había dado la espalda ni la había humillado como lo había hecho Victoria en muchas veces, jamás… el teléfono en su bolso sonó sacándola de sus pensamientos. Ha como pudo cogió la bolsa y lo sacó, en la pantalla iluminada estaba en letras grandes y negras ‘Justy’ aceptó la llamada colocándolo en su oído y hombro para poder maniobrar el volante.
-¿Sí?-
-Cariño ¿Dónde estás?- Preguntó sin escucharla.
-Camino a casa…- El auto de repente paró, justo cuando pasaba por una calle a oscuras donde la única luz provenía de un poste aproximadamente a 35 metros de donde estaba ella. ______ rápidamente dejó caer la mirada en el medidor de gasolina y se espantó al ver la flecha apuntar en la E, ¡Carajos! Estaba en la deriva y sin gasolina.
-¿______? ¿Estás ahí preciosa?-
Recordó el teléfono en su oído y se mordió el labio, su casa estaba a unos 10 o 15 minutos caminando pero era demasiado arriesgado ¿Le pedía ayuda a Justin? No, no lo haría, seguía enojada.
-Hummm sí, pero el auto no avanza-
-¿Cómo que no avanza?- Justin fue hacia la cocina y agarró una manzana de la mesada de granito. La mordió y dejó que el dulce se extinguiera en su paladar.
-Eh… en cierta manera es gracioso- Debía decirle, no, sí, no, ¡No podía ir hasta su casa en la oscuridad! Pero podría haber luz en las demás calles…- El auto no arranca, se quedó sin gasolina pero no está lejos de casa, 10 minutos como mucho. Caminaré y haré que mañana temprano lo vengan a recoger…-
-¿Y dónde quedaste?- Justin rió y dio otra mordida.
¿Qué si dónde estaba? Se hizo hacia delante para tratar de reconocer el lugar luego vio un escaparate, la calle Rumort 11 de mayo, no serían 10 minutos caminando sino 20, en 10 minutos lo haría en carro. Tragó saliva y titubeó antes de responder.
-En la calle Rumort 11 de mayo-
-¿La que está cerca de la catedral? ¿Dónde hay un parque infantil?-
Miró hacia atrás, efectivamente un parque que parecía darle la bienvenida a una muerte segura estaba a unas cuadras. Asintió y recordó que él no la podía ver así que gimió un “sí”
-No te muevas de ahí ______- Justin ya tenía las llaves de su auto en mano y le explicaba la situación a Harry Parker, votó la manzana y caminó rápidamente hacia la puerta- En esos lugares asaltan, no se te ocurra bajar del auto-
-Justin no me hables como si fuera una niña, entiendo-
-Sólo te estoy advirtiendo- Él hizo rugir el motor y limpió con el parabrisas el cristal delantero.
-Mejor no vengas Justin, esto lo manejaré yo sola- ______ abrió la puerta de su auto irritada. Ahí estaba llamándola el chico de hace unos meses, ese que creía que el mundo giraba a sus pies y que con un chasquear de dedos todos harían lo que él dijera.
-_____ no te atrevas a salir del auto-
-Que mal porque eso es justo lo que hago- Cerró el teléfono de un golpe y fue directo a los sonidos, poniendo lo en silencio, sabía que él la llamaría de nuevo. Miró hacia el frente ¿Caminaría? Apretó los labios, tenía qué, no sería la sumisa de Justin. Salió y de inmediato la envolvió el aire frío y espeso. Se arrepintió de su vestimenta, el traje de porrista no la cubría del todo.
-Vamos ______, no dejes que el frío y la oscuridad te aterroricen- Se alentó, cerró la puerta que hizo eco y puso seguro, con el celular en mano caminó. –Puedes hacerlo, no debes depender de nuevo de un chico-
Mientras caminaba era consciente de los numerosos ruidos de la calle y cuando llegó al poste paró, miró hacia todos los lados, nadie la seguía, el siguiente poste estaba a 30 metros más y luego todo estaba iluminado, o eso se veía.
Empezó a caminar, acelerando los pasos cuando escuchó de nuevo el ruido de unos zapatos pesados sobre la acera, se pasó la mano por el cabello y miró hacia atrás, un hombre apareció de la oscuridad y el corazón se le aceleró, parecía que iba vestido de negro porque sólo veía su silueta.
Empezó a trotar una vez que miró hacia en frente y escuchó que el igual había acelerado sus pasos por lo que corrió, miró hacia atrás y lo miró de arriba abajo a como pudo, él cargaba un arma, no sabía cuál pero sabía que tenía algo en la mano derecha, apretó más el paso y miró por donde pisaba.
Horas después su equipo cantaba victoria y planeaban un lugar para celebrar el triunfo, ella no se incluyó, no estaba para nada de eso. Lo único que quería era dormir y no despertar jamás, dormir es como morir por un ratito, pensó.
-¿Vienes _____?- La llamó desde atrás Mishelle mientras ella salía del lugar, se giró, sonriéndole y negando con la cabeza.
-No gracias, debo llegar temprano-
-Pero si todavía son las 8:30-
-Lo sé, sólo no quiero- Se encogió de hombros, su mejor amiga se le acercó y le tomó la temperatura.
-¿Estás bien?-
-Sí ¿Por qué?-
______ dio un paso hacia atrás mirándola, Mishelle entrecerró los ojos.
-No pareces tú, jamás negarías una salida y menos cuando ganamos algo-
-Mich, ando bien, sólo un poco cansada, no pude dormir mucho anoche- Se encogió de hombros, restándole importancia, Mishelle asintió lenta y cautelosamente.
-Bien, recuerda que puedes cambiar de opinión y venir, llámame si pasa algo-
Abrazó a su amiga y le dio un beso de despedida, sintiendo el pecho estallar. Que suerte tenía, nadie conseguía amigas así de buenas y a la vez malas. Mishelle podría ser molestosa, coqueta, tonta y demás pero era la mejor, ella siempre se preocupaba por los que estaban a su alrededor y le sacaba sonrisas en los momentos malos, siempre poniéndola en un pedestal. Recordó sus viejos tiempos, Victoria lo que hacía era recordarle que ella era más bonita y más talentosa, por ende poniendo a ______ en un segundo plano ¿Dónde había estado Mishelle en esos tiempos? Sí, en otro país, en otro colegio y con otras personas. Caminó hacia su auto y entró en él, miró hacia atrás y lo sacó del estacionamiento, empezando a recorrer las carreteras.
Año después de haber sufrido la ida de, no sólo su ‘mejor amiga’, sino también la de su ‘mejor amigo’ ya que Justin cuando Victoria se fue la dejó de hablar; habían comprado la casa de Victoria, donde actualmente vivía Mishelle, una vez que se encontraron abrieron la puerta de la amistad e hicieron una promesa que perduraría, ser mejores amigas y hasta el día de hoy lo habían logrado. Por eso la amaba como una hermana, ella estuvo ahí para ella desde entonces, jamás le había dado la espalda ni la había humillado como lo había hecho Victoria en muchas veces, jamás… el teléfono en su bolso sonó sacándola de sus pensamientos. Ha como pudo cogió la bolsa y lo sacó, en la pantalla iluminada estaba en letras grandes y negras ‘Justy’ aceptó la llamada colocándolo en su oído y hombro para poder maniobrar el volante.
-¿Sí?-
-Cariño ¿Dónde estás?- Preguntó sin escucharla.
-Camino a casa…- El auto de repente paró, justo cuando pasaba por una calle a oscuras donde la única luz provenía de un poste aproximadamente a 35 metros de donde estaba ella. ______ rápidamente dejó caer la mirada en el medidor de gasolina y se espantó al ver la flecha apuntar en la E, ¡Carajos! Estaba en la deriva y sin gasolina.
-¿______? ¿Estás ahí preciosa?-
Recordó el teléfono en su oído y se mordió el labio, su casa estaba a unos 10 o 15 minutos caminando pero era demasiado arriesgado ¿Le pedía ayuda a Justin? No, no lo haría, seguía enojada.
-Hummm sí, pero el auto no avanza-
-¿Cómo que no avanza?- Justin fue hacia la cocina y agarró una manzana de la mesada de granito. La mordió y dejó que el dulce se extinguiera en su paladar.
-Eh… en cierta manera es gracioso- Debía decirle, no, sí, no, ¡No podía ir hasta su casa en la oscuridad! Pero podría haber luz en las demás calles…- El auto no arranca, se quedó sin gasolina pero no está lejos de casa, 10 minutos como mucho. Caminaré y haré que mañana temprano lo vengan a recoger…-
-¿Y dónde quedaste?- Justin rió y dio otra mordida.
¿Qué si dónde estaba? Se hizo hacia delante para tratar de reconocer el lugar luego vio un escaparate, la calle Rumort 11 de mayo, no serían 10 minutos caminando sino 20, en 10 minutos lo haría en carro. Tragó saliva y titubeó antes de responder.
-En la calle Rumort 11 de mayo-
-¿La que está cerca de la catedral? ¿Dónde hay un parque infantil?-
Miró hacia atrás, efectivamente un parque que parecía darle la bienvenida a una muerte segura estaba a unas cuadras. Asintió y recordó que él no la podía ver así que gimió un “sí”
-No te muevas de ahí ______- Justin ya tenía las llaves de su auto en mano y le explicaba la situación a Harry Parker, votó la manzana y caminó rápidamente hacia la puerta- En esos lugares asaltan, no se te ocurra bajar del auto-
-Justin no me hables como si fuera una niña, entiendo-
-Sólo te estoy advirtiendo- Él hizo rugir el motor y limpió con el parabrisas el cristal delantero.
-Mejor no vengas Justin, esto lo manejaré yo sola- ______ abrió la puerta de su auto irritada. Ahí estaba llamándola el chico de hace unos meses, ese que creía que el mundo giraba a sus pies y que con un chasquear de dedos todos harían lo que él dijera.
-_____ no te atrevas a salir del auto-
-Que mal porque eso es justo lo que hago- Cerró el teléfono de un golpe y fue directo a los sonidos, poniendo lo en silencio, sabía que él la llamaría de nuevo. Miró hacia el frente ¿Caminaría? Apretó los labios, tenía qué, no sería la sumisa de Justin. Salió y de inmediato la envolvió el aire frío y espeso. Se arrepintió de su vestimenta, el traje de porrista no la cubría del todo.
-Vamos ______, no dejes que el frío y la oscuridad te aterroricen- Se alentó, cerró la puerta que hizo eco y puso seguro, con el celular en mano caminó. –Puedes hacerlo, no debes depender de nuevo de un chico-
Mientras caminaba era consciente de los numerosos ruidos de la calle y cuando llegó al poste paró, miró hacia todos los lados, nadie la seguía, el siguiente poste estaba a 30 metros más y luego todo estaba iluminado, o eso se veía.
Empezó a caminar, acelerando los pasos cuando escuchó de nuevo el ruido de unos zapatos pesados sobre la acera, se pasó la mano por el cabello y miró hacia atrás, un hombre apareció de la oscuridad y el corazón se le aceleró, parecía que iba vestido de negro porque sólo veía su silueta.
Empezó a trotar una vez que miró hacia en frente y escuchó que el igual había acelerado sus pasos por lo que corrió, miró hacia atrás y lo miró de arriba abajo a como pudo, él cargaba un arma, no sabía cuál pero sabía que tenía algo en la mano derecha, apretó más el paso y miró por donde pisaba.
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