sábado, 12 de julio de 2014

¿Destinados a estar juntos? Cap.41


Capítulo 41:

El resto del día se la había pasado preguntándose a que sabría hoy, esta vez sabía a fresas, se adentró más, pasando su lengua por sus dientes y luego desatando una guerra, donde los dos no querían perder. Definitivamente era fresa, pero con menta, ____ había estado masticando un chicle. Sonrío y empezó a darle de besos en sus labios, bajando la mano que estaba aferrada a su espeso cabello y desatando su agarre de la otra para posarlas en su cadera, empujándola hacia él y ____ sin más, subió sus dos manos a la nuca de él, escuchando los latidos de su corazón y no a su mente que le pedía a gritos separarse y correr hacia la puerta.

Sus sentimientos se desataron, muchas emociones pasaban en su estómago como una manada de elefantes, aplastando todo a su paso, haciendo un nudo en su garganta. Lo siento ____, repetía en su mente, lo siento, siento ser un patán contigo ¿Quién en su sano juicio haría un juego tan descabellado como ese? Pero él no quería perder, era ahora o nunca, sabía que ____ no había dejado sus sentimientos, él sabía que todavía quedaba una pisca de amor hacia él o quizá ya no. Hizo que ella se sentara arriba de él y volvió a besarla profundamente.

La esperanza que no sabía que estaba ahí- hasta ahora- se ensanchó, quizá él había cambiado, quizá Justin empezaba a quererla, se acomodó más sobre él con ese pensamiento, su lengua estaba en una guerra, una guerra llena de sabor y textura. “Sin sexo no hay relación” “Sin sexo no hay relación” “sin sexo no hay relación” esas palabras se le clavaban en la piel, su mente no la dejaba en paz. Justin subió lentamente su camisa, tocando la suave piel de su plano estómago, gimió, ____ era una diosa, una hermosa, hermosa diosa. Nada de panza, nada de grasa, pero no le haría mal que lo tuviera. Dio un recorrido lento hacia arriba, sintiendo que se acercaba al sostén cada vez más, pero la mano de ____ lo paró, abrió los ojos, ella lo miraba fijamente, sin ni una expresión en su cara.

-No Justin-

-¿Qué?- No podía creerlo, la que estaba en frente de él no era ____ , la chica dulce e ingenua de hace más de un año, ésta era la cruda ____ Parker, la chica que cambió por él.

-No haré esto- Se paró y acomodó su playera y su falda, la mente ganó y le dio gracias a dios por haberla escuchado.

-Está bien- De igual manera él se paró- Por favor ____, dame una oportunidad- habló rápidamente cuando vio que ella tomaba su bolso e iba hacia la puerta.

El corazón se salteó un latido, ahora dos y sus palabras la detuvieron secamente ¿Escuchó bien? Se giró lentamente.

-¿Qué dijiste?-

-Déjame conquistarte de nuevo- Justin caminó hacia ella, decidido, no sabía si era su corazón el que hablaba o era su mente, que seguía firmemente concentrado en ganar el juego.
Lo pensó, un minuto, dos, tres, Justin contó, sí, ésta no era ____, la otra ____ sin dudar le hubiera dicho que sí y se hubiera abalanzado sobre él.

-No-

Ahora Justin era el que estaba incrédulo, jamás creyó que ella le dijera que no.

-¿Por qué?-

-Tú no quieres volver conmigo, tú quieres sólo tirarme en una cama y follarme- el rubor tiñó sus mejillas pero ella no se inmutó. No más Justin ¡Toma esa!

-Por favor ____- La agarró de los hombros, sacudiéndola gentilmente- Perdón si te lastimé antes, pero en serio quiero que me des una oportunidad.
¿Lo estás pensando ____? La consciencia habló, ella asintió- Está bien- ¡Tonta! O ella era una masoquista o era una estúpida, pero no habló ella sino el corazón. ¡Corazón ni que nada! ¿No te acuerdas de la última vez que el corazón habló? Acabaste llorando por una semana mientras él se tiraba a cualquier chica de piernas largas y cara bonita. Pero quizás Justin cambió.

Caminó hacia el baño, tarareando una canción y con la ropa a mano, se sentía asquerosa, no sabía si por tener el agua del lago pegada a la piel o por haber aceptado la petición de Justin. Después de haber bajado Pattie la había invitado a cenar pero ella negó, no quería más estar en esa casa donde todo pasaba, ahí, en el cuarto de Justin, él le pidió ser su novia después de una tarde de juegos de Xbox, ahí también él le había dicho esas crueles palabras, terminando todo y difundiéndolo más tarde por toda la escuela.

Se quitó la ropa y sin dejar que se templara el agua se metió a la regadera, sin duda se daba cuenta que sus sentimientos se habían desenterrado solos y del todo. No lo amaba, no como antes pero sí lo quería. Mucho. Y era bueno darle una oportunidad ¿no? Quizá el cambió. Recordó el momento del parque, cuando él la había besado ahí, con Jazzy viéndolos, él no haría eso con cualquiera en frente de la pequeña, las imágenes se cambiaron a la escena de la cancha, Justin no se arriesgaría a que alguien los volviera a ver juntos. Sí, él cambió. Una vez lista cerró la regadera, con esa esperanza. Aunque todavía tenía la vaga idea de que era mentira.

La mañana siguiente tuvo que pasar por un café y un Croissant relleno ya que su madre se había llevado a Sofía a comprar despensa, bajó del auto y miró su celular, estaba masajeándose con Mishell, tocaba entrenamiento a primera hora ya que el juego de futboll americano era el jueves por la tarde y ellas tenían que aparecer por ahí. Abrió las puertas de la cancha y votó en un cesto la cuarta parte del café que siempre dejaba, luego acomodó su bolso lleno de libros en una repisa, esa mañana se había acordado de que la bolsa de ropa la había dejado en el cuarto de Justin por lo que tuvo que traer un pans y una camisa de tirantes aparte.

La puerta se volvió a abrir y el equipo de basquetboll entró, ____ acorrió hacia donde estaban las demás porristas encontrándose con Mishell, ella sonrió pícaramente mientras señalaba a Ryan con la cabeza, ____ quedó de piedra ¿Se acostó con Ryan?

-¿Qué hiciste?-

-Fue fantástico- simpática acomodó su cola de caballo en sus hombros y le guiñó un ojo a el chico.

-¡Señores y señoritas! Al centro- llamó el maestro y todos nos apretamos para escuchar.- ¡Ganamos!
Aplaudió, rió, pataleó, recordando el momento mágico de ayer ¡Sí! Ganamos. Un coro de gritos le siguió.

-Shh- Piters los calló con la mano- la dirección y yo les queremos agradecer por su esfuerzo, gracias a ustedes el colegio destaca- paró para darle efecto dramático, hasta que sonrió mostrando su blanca dentadura, ahora que lo veía bien el profesor era guapo, joven con cabello oscuro y tirado ligeramente hacia arriba y con un cuerpo de muerte, casi se le escapa una risa juguetona- por lo mismo, la dirección otorgó una beca que se les dará al final del día y equipo- esta vez giró hacia los chicos- el último juego es en un mes ¡a entrenar duro!
Todos aullaron, ¡Dinero gratis! Quiso caminar hacia la esquina donde calentaban pero la mano de alguien la paró por lo que giró a ver, contuvo el aliento, Justin sonrió y mostró una bolsa negra.

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