Capítulo 6:
El timbre que avisaba que las clases habían finalizado por hoy sonó, ella feliz de la vida recogió sus cosas y con pesadez se paró, al fin podría ir a su casa a tomar un baño y a dormir, ¿Qué era comer? Había comido como un cerdo y ahora lo único que deseaba era una cama, hasta pensaba en dormirse sudada, no le importaba.
Al volverse vio que era la única ahí, todos se habían ido corriendo, hasta el profesor. Se encogió de hombros y salió rápidamente por la puerta. Era tanta su velocidad que pronto fue impulsada hacia atrás pero unas manos en su cintura impidieron su caída.
-Cuidado Princesita - Justin le había metido mano para detenerla y por eso se había impulsado, dedujo al oír su voz muy cerca, sus pechos se tocaban porque él la tenía casi casi abrazada, ella le dio un manotazo y él quito sus manos de ella con una sonrisa satisfactoria.
-No me digas así Justino- Le advirtió con un dedo y paso por su lado. Justin la agarró del brazo deteniéndola.
-No vengo aquí a pelear contigo princesa de Mónaco, vengo a hacerte una propuesta- Ella dio un paso hacia atrás poniendo más aire entre los dos.
-¿Qué clase de propuesta?
-Mejor vamos a la cancha- La volvió a agarrar del brazo y a jalones la llevó hacia allá, ella rezongaba pero él no le hacía caso. Tenía un plan, y lo pondría a marcha.
Al llegar ahí la soltó con brusquedad, y se volteó hacia la esquina donde se guardaban los balones de basquetbol, ella guardó silencio extrañada ¿Se pondría a jugar delante de ella? ¿Para qué? ¿Para mostrarle lo que perdió? ¡Ha! A ella le importaba un pepino.
-Esta es mi propuesta, si tu tiras la pelota 3 veces en el aro o 2 veces, las reuniones para el proyecto serán en tu casa, a la hora y día que quieras- Ella asintió, le empezaba a gustar, no era tan buena que digamos con los deportes pero el baloncesto era el que mejor jugaba- Y si la encestas una vez o nada, yo gano y sin protestar te vas a mi casa el día y hora que quiera ¿Entendido?
-Vale- Dijo ella y estiró el brazo para que él le diera la pelota, bueno, tenía que hacerlo. Tenía que lograrlo.
Se puso en posición, para entonces ni se acordaba de que traía vestido, Justin se relamió los labios, el vestido se le había subido un poco y ella estaba despeinada, el maquillaje estaba un poco corrido y toda ella estaba sudada y con un brillo fino por todo el cuerpo, sentía que se ponía duro por tan solo verla, ¡dios! Esa mujer era afrodita en persona.
Se fue a una esquina a observarla y se cruzó de brazos, rogaba a dios que le fallaran los tiros, quería tenerla en su casa, en su cuarto, desnuda, con su cuerpo sudoroso y pegado al de él. Y lo lograría, tenía muchas cosas ya planeadas y organizadas.
-Empieza- Le dijo con voz dominante y suficientemente fuerte para que lo escuchara, ella asintió y salto, el balón golpeó el aro pero éste rebotó. Mal tiro, Justin sonrío y ella maldijo. Como que ya no le gustaba el juego a la princesita.
-Te quedan dos nena- Le dijo y ella le tiró una mirada llena de furia y odio. Idiota, lo hacía solo por molestarla.
Rodó sus manos por la pelota dándose confianza, bien, esta tenía que encestar.
La tiro, ni con mucha fuerza ni con poca, logrando que cayera en el mero centro del aro. Ella salto de felicidad, ¡Yai! Lo había logrado, como le habría encantado que otras personas la vieran. Todos se sorprenderían al ver a ___ Parker jugar y encestar.
-No cantes victoria. Le aconsejó malhumorado Justin mientras le tiraba de nuevo la pelota. Bien, era la decisiva.
Primero rezaron, uno porque la fallara y el otro porque la encestara, cerró los ojos y murmuró algo, no se le entendió y sin más, saltó pero ésta ni se acercó al aro.
-¡Mi*erda!- Maldijo, este no era su día.
¡Gracias pot leer mi novela!, Chicas subire un maraton ;)
El timbre que avisaba que las clases habían finalizado por hoy sonó, ella feliz de la vida recogió sus cosas y con pesadez se paró, al fin podría ir a su casa a tomar un baño y a dormir, ¿Qué era comer? Había comido como un cerdo y ahora lo único que deseaba era una cama, hasta pensaba en dormirse sudada, no le importaba.
Al volverse vio que era la única ahí, todos se habían ido corriendo, hasta el profesor. Se encogió de hombros y salió rápidamente por la puerta. Era tanta su velocidad que pronto fue impulsada hacia atrás pero unas manos en su cintura impidieron su caída.
-Cuidado Princesita - Justin le había metido mano para detenerla y por eso se había impulsado, dedujo al oír su voz muy cerca, sus pechos se tocaban porque él la tenía casi casi abrazada, ella le dio un manotazo y él quito sus manos de ella con una sonrisa satisfactoria.
-No me digas así Justino- Le advirtió con un dedo y paso por su lado. Justin la agarró del brazo deteniéndola.
-No vengo aquí a pelear contigo princesa de Mónaco, vengo a hacerte una propuesta- Ella dio un paso hacia atrás poniendo más aire entre los dos.
-¿Qué clase de propuesta?
-Mejor vamos a la cancha- La volvió a agarrar del brazo y a jalones la llevó hacia allá, ella rezongaba pero él no le hacía caso. Tenía un plan, y lo pondría a marcha.
Al llegar ahí la soltó con brusquedad, y se volteó hacia la esquina donde se guardaban los balones de basquetbol, ella guardó silencio extrañada ¿Se pondría a jugar delante de ella? ¿Para qué? ¿Para mostrarle lo que perdió? ¡Ha! A ella le importaba un pepino.
-Esta es mi propuesta, si tu tiras la pelota 3 veces en el aro o 2 veces, las reuniones para el proyecto serán en tu casa, a la hora y día que quieras- Ella asintió, le empezaba a gustar, no era tan buena que digamos con los deportes pero el baloncesto era el que mejor jugaba- Y si la encestas una vez o nada, yo gano y sin protestar te vas a mi casa el día y hora que quiera ¿Entendido?
-Vale- Dijo ella y estiró el brazo para que él le diera la pelota, bueno, tenía que hacerlo. Tenía que lograrlo.
Se puso en posición, para entonces ni se acordaba de que traía vestido, Justin se relamió los labios, el vestido se le había subido un poco y ella estaba despeinada, el maquillaje estaba un poco corrido y toda ella estaba sudada y con un brillo fino por todo el cuerpo, sentía que se ponía duro por tan solo verla, ¡dios! Esa mujer era afrodita en persona.
Se fue a una esquina a observarla y se cruzó de brazos, rogaba a dios que le fallaran los tiros, quería tenerla en su casa, en su cuarto, desnuda, con su cuerpo sudoroso y pegado al de él. Y lo lograría, tenía muchas cosas ya planeadas y organizadas.
-Empieza- Le dijo con voz dominante y suficientemente fuerte para que lo escuchara, ella asintió y salto, el balón golpeó el aro pero éste rebotó. Mal tiro, Justin sonrío y ella maldijo. Como que ya no le gustaba el juego a la princesita.
-Te quedan dos nena- Le dijo y ella le tiró una mirada llena de furia y odio. Idiota, lo hacía solo por molestarla.
Rodó sus manos por la pelota dándose confianza, bien, esta tenía que encestar.
La tiro, ni con mucha fuerza ni con poca, logrando que cayera en el mero centro del aro. Ella salto de felicidad, ¡Yai! Lo había logrado, como le habría encantado que otras personas la vieran. Todos se sorprenderían al ver a ___ Parker jugar y encestar.
-No cantes victoria. Le aconsejó malhumorado Justin mientras le tiraba de nuevo la pelota. Bien, era la decisiva.
Primero rezaron, uno porque la fallara y el otro porque la encestara, cerró los ojos y murmuró algo, no se le entendió y sin más, saltó pero ésta ni se acercó al aro.
-¡Mi*erda!- Maldijo, este no era su día.
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