Capítulo 19:
Saltó y estiró el brazo rápidamente, la encestada no fue mejor que los golpes, las costillas le dolían, sentía que se estaba quedando sin aire. Ya llevaban 3 horas sin parar y parecía que el maestro Piters los tendría ahí hasta la noche.
-¡Bieber! ¡Concentrate!- Le gritó el mismo, Justin reviró los ojos. Quería gritarle, sacar su impotencia, quería decir que se fuera a la mi.er.da pero como era un “excelente y buen estudiante” no lo hacía.
Parecía que bailaba cuando le quitó la pelota a Nattan, esa era la manera de Justin, confundirlos y quitarles el balón cuando estuvieran despistados. Corrió hacia la canasta y cuando estaba a punto de saltar lo tiraron. Soltó de golpe la respiración y gimió.
-Vamos Bieber no seas una niñita, párate que no fue tan duro el golpe- Se burló Max, Justin con trabajo y se paró.
Una de las nenas porristas se acercó a él y le entregó un bote de agua, lo abrió y bebió. Estaba cansado y sediento, pero eso no le quitaron las ganas de aventarle la botella al chico.
-¡Hey Bieber! O te calmas o te vas- Lo amenazó el profesor.
-¡Pero profe! Él empezó- Se defendió. La tentación había ganado.
-Los dos, cállense o se van a correr cinco vueltas.
Por arte de magia sonó la campana y todos volvieron a sus posiciones. ____ No estaba mejor, le dolían los músculos pero eso no le sacaba la sonrisa que tenía, esa semana la había pasado increíble, había vuelto a vestirse como antes, a comportarse como antes y a tener citas con cualquiera. Pero ella estaba segura que no era por eso que estaba feliz, era el hecho de que sus padres volvían esa misma noche.
If you wanna see me put my pom poms down
Then sing it to me baby, sing it right now
-¡Esto es absurdo! – De un saltó Kesha llegó a la grabadora y la apagó. –Necesitamos a algunos chicos para ésta parte.
-¿Y quién? Nadie se va a querer ridiculizar en esto. -___ _llegó a su lado, las dos líderes se veían con odio, era otro de esos días que se enfrentaban y se agarraban por los cabellos-¿Tienes alguna idea princesa?
-Pues mejor que la tuya, sí –Kesha dio media vuelta y se dirigió hacia el maestro Piters quien veía atentamente a sus chicos jugar.
____ la observó, la muy put* había mandado a cortar más la falda y las camisetas, ahora todas mostraban más de lo que debían; ella había luchado con todo para que no se hiciera así pero no pudo ya que todas lo quisieron, excepto ella y Mishell. La vio murmurarle algo al maestro y éste asentía. ¿Ahora que quería? Si cambiaban de canción cambiaban los pasos y estaba a un día para el juego, ¿No se lo pudo haber dicho antes?
-¡Justin! ¡Max!- Se sobresaltó ante el vozarrón del señor Piters. -____ acércate por favor- Ella dudó pero lo hizo de inmediato. – Aquí están los jefes de todo este proceso y necesito que escuchen –Todos asintieron, algo no iba bien aquí- Me acaba de informar su compañera que necesitan hombres para representar al colegio en el baile, necesito que el equipo las apoye- Miró a Justin seguidamente a Max.
-¿En qué?- Respondió Justin secamente.
-Cantando-
-¡¿Qué?!- Un coro se formó haciendo eco en toda la cancha.
-¡Escuchen!- Gritó para todos- No estoy preguntando, aquí se hace lo que digo o se van, ahí está la puerta- Justin quien estaba harto de todo, harto ya; se dispuso a caminar hacia la salida pero una gruesa mano lo detuvo y lo jaló bruscamente.
-Ni se te ocurra pensarlo- Le dijo el Maestro tirando fuego en su mirada.
-No pienso hacer el ridículo cantando- Murmuró entre dientes. Los tenía apretados, estaba perdiendo la paciencia, los oídos le zumbaban y la sangre le hervía.
-Si yo digo, lo harás-
Resopló, toda la sala había quedado en tensión.
-Mañana a las 8 en el Carrier Dome- Ladró el maestro Piters y todos salieron a los vestidores.
Justin se quedó ahí, no miro a nadie. Sabía que si lo hacía se desquitaría con él o ella. Se dirigió a las gradas y se tumbó ahí. Estaba cansado, no había dormido, había soportado a la voz chillona de Kesha esa mañana rogándole para que volvieran y lo peor, no había hablado con la Morocha desde ayer por la noche.
Se puso el brazo en la frente y cerró los ojos, paz, quería paz. Eso de ser el alumno perfecto y el más popular- seguido de ___- era cansado.
El agua salpicó su rostro y eso hizo que abriera sus ojos.
-Hoy estas amargado Bieber- Esa voz, la conocía hasta los huesos. Podría reconocerla sin verla, podría reconocer esa voz a millones de kilómetros.
Estiró sus manos y la agarro de las caderas atrayéndola hacia él. Como en los viejos tiempos.
Ella confundida se sentó en sus piernas, no sabía si correr y esconderse o quedarse ahí.
-¿Qué haces?- Le preguntó ella asustada, él estaba aferrado a su cintura y la veía fijamente, ni él sabía lo que hacía, sólo estaba actuando a como su mente ordenaba. La quería besar, la quería tocar, la quería a su lado.
Tanta tensión no podía aguantar, siempre que peleaban siempre pasaba eso, y lo necesitaba. La necesitaba, quería uno de esos besos ricos que ella le daba para que se calmara.
-Bésame- Le susurró.
Pero ella no se movió ni un centímetro, estaba petrificada, de verdad que no sabía que hacer. Si lo hacía se arrepentirían los dos y si no, se quedarían con las ganas.
Justin tardó unos minutos en actuar, puso su mano izquierda en el cuello de ella la miró a los ojos seguidamente a los labios, esos labios carnosos que tenían un ligero brillo de saliva, ella se había pasado la lengua. Estaban rojos y apostaba que sabían deliciosos. Sin pensarlo más se juntaron y se probaron.
Justin le pasó la lengua primero, la parte inferior y por la parte superior, hasta que ella dejó de tensarse y abría la boca. Entonces le dio pase. Ella le rodeó el cuello con sus brazos y profundizo el beso dejando que Justin metiera su lengua y la examinara, eso era todo, así se querían ellos dos.
Nuevamente la campana sonó indicando la salida, los dos se separaron y se miraron a los ojos. Esto no estaba bien, ella rápidamente se bajó de sus piernas y lo miró, no sabía que hacer y/o decir. No podía mentir, él besaba como antes o más bueno. La había besado hasta dejarla sin conocimiento y él, él estaba seriamente confundido, algo en su interior se estrellaba contra su pecho, la miraba fijamente sin saber por qué.
-Eh… ya… ya me tengo que ir-Ella señaló la puerta.
-Tranquila- Justin respiró hondo tratando de reencontrarse a sí mismo- No pasó nada.
Y eso fue como un balde de agua fría para ella. No pasó nada. No pasó nada- Las palabras hicieron eco en ella. Claro, nunca pasaba nada entre ellos ni antes ni ahora.
-Perfecto, nada de nada, aquí nada ocurrió. – Dio media vuelta dispuesta a irse pero él se paró y la siguió.
-Eso no debe cambiar entre nosotros- Le dijo él a sus espaldas, ya empezaba a tener cordura en sí. Jugar con ella era bueno pero no quería sentimientos en medio. Si se metía con ella para ganar la absurda idea de Ryan sería por lujuria y más que nada, si lo hacían sería solo sexo, no amor.
-Exactamente, no debe cambiar. Sólo fue el momento absurdo y brusco- Respondió ella al momento que paraba en su casillero y sacaba los libros, fue cuando se vio en el espejo y se fijó en el traje de porrista, no se lo había quitado.
-Entonces, nos vemos mañana. – Justin el rompecorazones estaba de vuelta, el chico apuesto que no le importaban los sentimientos de los demás.
-Antes, debes entregarle esto a los chicos.- Ella de la libreta de música sacó una hoja con letras, demasiadas para el bien de él.
-¿Y eso? ¿Para qué?-Confundido la tomó.
-La letra de la canción que deben aprenderse- Sin más, ella estrelló la puerta del casillero y se fue.
A Justin le empezó a doler la cabeza, era la idea más patética que se le había ocurrido a Kesha, ponerlos a cantar en frente de todos mañana, eso sería vergüenza, serían el hazme reír del equipo contrario.

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