domingo, 13 de julio de 2014

¿Destinados a estar juntos? Cap.68


Capitulo 68

Sintió como si dentro de su cuerpo en vez de órganos tuviera cables, que los movimientos del día provocaron un corto en ellos, esto haciendo que una corriente eléctrica demasiado fuerte la golpeara, ¿Había escuchado bien? Sacudió la cabeza, ¿Justin fue quien le dio su primer beso? ¡no podía ser! Estaba perfectamente segura que eso no era cierto. Ella estaba ahí, en la escuela, con Paulo Lázaro, los dos en un salón vacío, así fue su primer beso ¿Quién podía negarlo si fue ella quien lo vivió?

-Me estás mintiendo Justin- Susurró negando la cabeza confundida. Separó sus cuerpos y se encaminó hacia su cama. -Me acuerdo perfectamente, a los 12 años me robaron mi primer beso- Se sentó sin delicadeza alguna y suspiró. Tantas cosas en el día la mareaban.

La miró y no pudo evitar formar una gran sonrisa ¿Llegó la hora de sacar todo lo que ocultaba desde los 8 años? Ahora eran novios por lo que no le veía problema alguno. Se acercó a _________ sonriendo con ternura, y se hincó, viéndola a los ojos, esos ojos que ocultaban miles de emociones en su color oscuro.

-Cuando tenías 6 años y yo 8; tus padres y mis padres se conocieron en el súper mercado. Los míos acababan de mudarse donde ahora está Mishelle y por lo mismo Rebeca y Harry decidieron invitarlos a cenar. Una vez llegada la noche fuimos, ese fue el mejor día de mi vida- sonrió, viviendo el recuerdo- Una pequeña niña vestida de blanco con flores en su vestido había abierto la puerta, había sonreído, sin percatarse de que le hacían falta sus dos dientes de en frente. -_________ se sonrojo al darse cuenta de que hablaba de ella, esto hizo que Justin agrandara más su sonrisa- Me miraba toda la noche y pedía jugar conmigo, pero me negaba ¿Quería que un chico jugara a muñecas?. Eso la enfurecía, hacia que sus mejillas se tiñeran de un rojo vivo mientras resoplaba. Estaba tan nervioso que no sabía como comportarme y acabé derramando el café en la mesa.
Días después la chiquilla y yo volvimos a encontrarnos. Ella manejaba su bicicleta y yo me ofrecí a enseñarle sin las dos llantas de apoyo y mientras la sostenía me di cuenta que unas cosquillas aparecían en mi estómago, las mismas que las de aquella noche. Así fue pasando el tiempo hasta que la niña y yo nos hicimos amigos de una peli-roja que vivía en la esquina de la cuadra, Victoria.
Todo fue perfecto, sensacional a lo que a mi respecta, hasta que la niña se lesionó su rodilla en una practica de Ballette. La llevaron a el hospital y desesperado fui, sus padres no estaban. Sólo su nana.
Entré y ella me sonrió, el corazón se me salió del pecho, para entonces ya sabía mi amor por ella. Sabía que andaba destrozada ya que su pasión era bailar y que estuviera ahí en una camilla no era bueno y lo confirmó el doctor cuando entró y anunció que no podría salir en su recital. No lo soportó y lloró. Todos pensamos en dejarla sola pero ella me agarro de la camisa y pidió que no me fuera y así lo hice, hasta la noche. Me obligaron a marcharme, no quería dejar a mi princesa sola -Justin acarició la mejilla de ________ y limpió una lágrima- por lo que me escondí y entre a su habitación cuando la dejaron sola. Ella me hizo un lado en su cama y pidió que le contara un cuento y a mitad de éste, la abracé y la bese. Durmiendo acurrucados y siendo pillados al día siguiente. Así nuestro primer beso.

Justin se sentó a su lado y beso sus labios, probando la sal de sus lágrimas y el sabor de su lengua. Acariciando su cara y cerrando los ojos por deleite.

-Y a la mierda se fue todo cuando años después mi aliada se mudó-Susurró en sus labios- Creí que sin ella ya no tendría ni una oportunidad y que ese capricho se me pasaría con el tiempo.

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