Capítulo 56:
Entró a su casa con las llaves tintineando en su mano y la cerró con la otra, tirando su mochila en el camino. Colocó las llaves en una estantería y guardó silencio, escuchando las risas y siguiéndolas, parándose en la puerta de la cocina.
-Sé que ______ hará lo que crea mejor, confío en ella-
-Pero Amanda, no la presiones con lo que tú creas mejor, es ella la que tiene que decidir- La dulce voz respondió y se escuchó el silencio.
-Lo sé, es sólo que todavía la veo como la niña pequeña que solía ser, donde yo intervenía y tomaba las decisiones- Se escuchó un resoplido e inmediatamente se volteó sobresaltada.
-Princesa, sabes que no debes escuchar conversaciones ajenas – La regañó cariñosamente Harry y la abrazó.
-No lo hacía papá- Se sonrojó cuando la miró con los ojos entrecerrados, vale, con él nadie podía mentir.
-Vamos a la sala, hace mucho no hablo con mi hija-
No fue necesario que le respondiera porque su padre la agarró de los hombros y la empujó hasta sentarla en un sillón. Sentándose a su lado y mirándola fijamente, vio sus facciones, esos ojos profundos y oscuros, esos cabellos iguales a los de su madre, la nariz respingada, la cara angelical que podría matar a cualquiera, cuanto había crecido su pequeña.
-Princesa, ya estás vieja- Ella lo miró y rió, ese era él… su padre, quien la hacía reír a pesar de que no fuera el momento indicado.
-¿Sí? Lo dice el hombre de 38 años-
Su padre se acercó y le besó la mejilla atrayéndola más hacia él, respirando su aroma floral, no quería que cuando ella cumpliera sus dieciocho se fuera de su casa, de su familia, de su lado. Sabía que pronto ella abriría las alas y emprendería su propio vuelo en busca de la felicidad y lamentaba tanto no haberla valorado cuando apenas era una chiquilla tonta conociendo el mundo, por eso le costaba dejar que su princesa estuviera de novia con Justin Bieber, pero reconocía que con él ella estaría a salvo y aun así no estaba de acuerdo con lo que su esposa quería hacerle. _____ era demasiado joven como para comprometerla a algo que duraría toda su vida.
-¿Papá?- ______ lo atrajo a la realidad, abrió los ojos para mirarla.
-¿Sí?-
-¿Por qué mi madre es así?-
Harry volvió a cerrar los ojos y apoyó su mandíbula en la cabeza de su hija, eso era algo que no se podía explicar sencillamente y no era algo que a él le correspondiera y al parecer dios estuvo de acuerdo porque al abrir sus ojos su querida esposa y Pattie salieron.
-¡Hola ____...! – Pattie saludó alegremente a ______ y se acercó para abrazarla, ella captó su intención y tuvo que pararse para lograrlo.
-Hola señora Bieber- respondió respetuosamente luego de separarse de ella y le ofreció su asiento, Pattie negó acariciándole su cabello ¿Por qué su hijo mayor no era así de generoso?
-No linda, ya me tengo que ir sino los salvajes que tengo en casa me llamarán reclamando su comida-
-Ha, salúdeme a los niños de mi parte, pronto volveré a ir- Volvió a abrazarla.
-Adiós, espero verte en la comida de gala y cariño, dime Pattie-
1 hora después volvía a la sala de estar fresca y cambiada, la clase de tutoría empezaba ese mismo día y debía preparar todo, 2 horas cada dos días hasta la graduación y el chico estaría listo para tomar su carrera.
Agarró sabritones y latas de coca-cola para llevarlas al centro de su mesa y se sentó en el piso, esperándolo, pensando en las últimas palabras de su padre “Confío en ti, no hagas nada mal” eso la hizo sentirse bien, su padre confiaba en ella, le dejaba una gran responsabilidad y fue tan inmensamente feliz cuando escuchó a su madre decir lo mismo. Ahora lo que esperaba era que ella se lo dijera de frente, en su cara, y le dejara hablar por una vez en su vida todo lo que se guardaba. Recordó de pronto esas noches frías y vacías en el teatro central, cuando bailaba en cada festival ballett con la esperanza de ver a sus padres ahí, apoyándola, como los demás padres pero ni una sola vez sucedió, siempre enviaban a los empleados. Por eso lo dejó años después, dándose por vencida. Ahora era porrista y hacia lo mismo, esperaba mucho de algo tan… poco. El timbre sonó y fue cuando se dio cuenta que había agua en sus mejillas, no podía creer que volvía a llorar por algo que hace mucho no hacía. Los sentimientos que había enterrado salían a la luz, todos, junto a ellos sus demonios, sus miedos, sus temores.
El sonido del timbre volvió a hacerse presente y ella se paró, dando respiraciones profundas y sorbiendo su nariz fue a abrir, encontrándose con el chico de cabello negro y ojos oscuros con una gran sonrisa y libros en sus manos con un pequeño vaso de cristal encima. Lo dejó entras con una sonrisa pegada al rostro devolviéndole el gesto.
-Veo que el golpe que te dio Kesha fue duro- Comentó como si hablara del clima, ella jadeó.
-¿Cómo te enteraste?-
-Es de lo último que hablan en el colegio, de eso y de que te ponen los cuernos. Además, no hiciste mucho para ocultarlo, saliste como si nada de la cancha.
El chico la miró, ella cerró la puerta y se puso en frente de él, esperando y fue cuando cayó en cuenta de que él hacía lo mismo, esperaba a que ella le dijera donde estudiarían.
-Pasa, pasa, por acá- Señaló el interior y caminó hacia donde minutos antes estaba -¿Qué es eso de que me ponen los cuernos?-
Entró a su casa con las llaves tintineando en su mano y la cerró con la otra, tirando su mochila en el camino. Colocó las llaves en una estantería y guardó silencio, escuchando las risas y siguiéndolas, parándose en la puerta de la cocina.
-Sé que ______ hará lo que crea mejor, confío en ella-
-Pero Amanda, no la presiones con lo que tú creas mejor, es ella la que tiene que decidir- La dulce voz respondió y se escuchó el silencio.
-Lo sé, es sólo que todavía la veo como la niña pequeña que solía ser, donde yo intervenía y tomaba las decisiones- Se escuchó un resoplido e inmediatamente se volteó sobresaltada.
-Princesa, sabes que no debes escuchar conversaciones ajenas – La regañó cariñosamente Harry y la abrazó.
-No lo hacía papá- Se sonrojó cuando la miró con los ojos entrecerrados, vale, con él nadie podía mentir.
-Vamos a la sala, hace mucho no hablo con mi hija-
No fue necesario que le respondiera porque su padre la agarró de los hombros y la empujó hasta sentarla en un sillón. Sentándose a su lado y mirándola fijamente, vio sus facciones, esos ojos profundos y oscuros, esos cabellos iguales a los de su madre, la nariz respingada, la cara angelical que podría matar a cualquiera, cuanto había crecido su pequeña.
-Princesa, ya estás vieja- Ella lo miró y rió, ese era él… su padre, quien la hacía reír a pesar de que no fuera el momento indicado.
-¿Sí? Lo dice el hombre de 38 años-
Su padre se acercó y le besó la mejilla atrayéndola más hacia él, respirando su aroma floral, no quería que cuando ella cumpliera sus dieciocho se fuera de su casa, de su familia, de su lado. Sabía que pronto ella abriría las alas y emprendería su propio vuelo en busca de la felicidad y lamentaba tanto no haberla valorado cuando apenas era una chiquilla tonta conociendo el mundo, por eso le costaba dejar que su princesa estuviera de novia con Justin Bieber, pero reconocía que con él ella estaría a salvo y aun así no estaba de acuerdo con lo que su esposa quería hacerle. _____ era demasiado joven como para comprometerla a algo que duraría toda su vida.
-¿Papá?- ______ lo atrajo a la realidad, abrió los ojos para mirarla.
-¿Sí?-
-¿Por qué mi madre es así?-
Harry volvió a cerrar los ojos y apoyó su mandíbula en la cabeza de su hija, eso era algo que no se podía explicar sencillamente y no era algo que a él le correspondiera y al parecer dios estuvo de acuerdo porque al abrir sus ojos su querida esposa y Pattie salieron.
-¡Hola ____...! – Pattie saludó alegremente a ______ y se acercó para abrazarla, ella captó su intención y tuvo que pararse para lograrlo.
-Hola señora Bieber- respondió respetuosamente luego de separarse de ella y le ofreció su asiento, Pattie negó acariciándole su cabello ¿Por qué su hijo mayor no era así de generoso?
-No linda, ya me tengo que ir sino los salvajes que tengo en casa me llamarán reclamando su comida-
-Ha, salúdeme a los niños de mi parte, pronto volveré a ir- Volvió a abrazarla.
-Adiós, espero verte en la comida de gala y cariño, dime Pattie-
1 hora después volvía a la sala de estar fresca y cambiada, la clase de tutoría empezaba ese mismo día y debía preparar todo, 2 horas cada dos días hasta la graduación y el chico estaría listo para tomar su carrera.
Agarró sabritones y latas de coca-cola para llevarlas al centro de su mesa y se sentó en el piso, esperándolo, pensando en las últimas palabras de su padre “Confío en ti, no hagas nada mal” eso la hizo sentirse bien, su padre confiaba en ella, le dejaba una gran responsabilidad y fue tan inmensamente feliz cuando escuchó a su madre decir lo mismo. Ahora lo que esperaba era que ella se lo dijera de frente, en su cara, y le dejara hablar por una vez en su vida todo lo que se guardaba. Recordó de pronto esas noches frías y vacías en el teatro central, cuando bailaba en cada festival ballett con la esperanza de ver a sus padres ahí, apoyándola, como los demás padres pero ni una sola vez sucedió, siempre enviaban a los empleados. Por eso lo dejó años después, dándose por vencida. Ahora era porrista y hacia lo mismo, esperaba mucho de algo tan… poco. El timbre sonó y fue cuando se dio cuenta que había agua en sus mejillas, no podía creer que volvía a llorar por algo que hace mucho no hacía. Los sentimientos que había enterrado salían a la luz, todos, junto a ellos sus demonios, sus miedos, sus temores.
El sonido del timbre volvió a hacerse presente y ella se paró, dando respiraciones profundas y sorbiendo su nariz fue a abrir, encontrándose con el chico de cabello negro y ojos oscuros con una gran sonrisa y libros en sus manos con un pequeño vaso de cristal encima. Lo dejó entras con una sonrisa pegada al rostro devolviéndole el gesto.
-Veo que el golpe que te dio Kesha fue duro- Comentó como si hablara del clima, ella jadeó.
-¿Cómo te enteraste?-
-Es de lo último que hablan en el colegio, de eso y de que te ponen los cuernos. Además, no hiciste mucho para ocultarlo, saliste como si nada de la cancha.
El chico la miró, ella cerró la puerta y se puso en frente de él, esperando y fue cuando cayó en cuenta de que él hacía lo mismo, esperaba a que ella le dijera donde estudiarían.
-Pasa, pasa, por acá- Señaló el interior y caminó hacia donde minutos antes estaba -¿Qué es eso de que me ponen los cuernos?-
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