Capítulo 55:
Caminaron por los pasillos hacia la sala de matemáticas, saludando a algunos… criticando a otros. Estaba un poco despejado, suponiendo que hace 5 minutos acababan de tocar la campana. El prefecto Martínez pasó justo cuando estaban por doblar en una esquina y señaló, advirtiendo que esta vez la pasaba y Mishelle le mandó un beso, sonriendo y guiñando un ojo en su dirección, rieron.
-Siempre me zafo de algo cuando estoy contigo- _____ la empujó juguetonamente.
-Pues deberías pegarte a mí, los problemas van y vienen-
Sonrieron y pararon para ver la puerta cerrada y suspiraron. Tarde y alguna de las dos tenía que justificarlas, se miraron.
-¿Tú o yo?- Preguntó _____ _ cabeceando hacia la puerta.
-Si me toca a mí me daría la vuelta y me fugaría- Mishelle movió su melena a un lado.
Vale, no quería un reporte o peor aún, un citatorio para sus padres. Así que se animó, preparándose psicológicamente para tocar la puerta y esperar a su profesor de matemáticas, el rubio de ojos azules abrió y les sonrió.
-¿Pueden decirme por qué llegan tarde?- Preguntó, aconchado a ésta.
-No…- ______ no dejo que Mishelle terminara, seguro diría una estupidez por lo que la codeó.
-Ha… Ha Mishelle se le rompió el sostén y tuvimos que arreglarlo-
Sintió que la sangre se le subía a las mejillas, sintió que la nombrada la miraba con los ojos abiertos y amenazantes, muy común en ella y ella se encogió de hombros, mirando fijamente a su maestro que asentía y veía los pechos de su mejor amiga.
-Pueden pasar señoritas, pero para la próxima deben avisarme, puedo ayudar- El señor Collins les guiñó un ojo y abrió totalmente la puerta, consecutivamente todos se voltearon, algunas haciendo señas para que se sentaran alado de ellas y otras mirando las de arriba abajo. No podía ser más incómodo el momento.
-Esta me las pagas- Le susurró Mishelle, _____ le hizo un puchero mientras se sentaban en las últimas filas.
-Haz hecho cosas peores, como en el centro comercial cuando hiciste que me probara un sostén en frente del cristal-
-Eso no fue malo, es normal que una lo haga ¡somos mujer!- Alzó las manos después de haber tirado su cuaderno sobre la mesilla.
-Sí, en un probador o por lo menos no cuando hay hombres ahí- _____ rebuscó en su maleta para sacar su libreta decorada con brillantina, obra de Kesha cuando le robó la libreta y le metieron un reporte luego de encontrarlo en su casillero. La sacudió y la abrió.
-Pero no te quitaste la blusa, no fue tan malo como esto-
-Tampoco tú te la quitaste-
-Sí pero no dije que comprábamos porque no tenías un brasier roto-
-Y yo no hice que le mostraras al maestro el supuesto sostén-
-Señoritas parlanchinas ¿Podrían decirme lo que acabo de explicar?
Ambas miraron al frente, viendo como su maestro se sentaba y esperaba tranquilamente sin ninguna expresión en la cara, se miraron, las dos se sonrieron y volvieron a mirarlo, sin decir nada.
-Ambas se quedaran luego del timbre a recoger la basura del salón- Sentenció el señor Collins segundos después mientras hacía girar los ojos y se centraba en los papeles que tenía en la mano.
-¡Hay no!- Se quejó Mishelle en silencio, viendo su alrededor- El salón parece un chiquero, aquí en vez de educar parece la casa de un cerdo-
-Alégrate porque no fuera la cancha- Centré la mirada, escuchando las últimas palabras que decía mi catedrático antes de que el timbre sonara y nos hiciera seña de que podríamos empezar.
Se subió a su auto 10 minutos después de haber dejado a la causante de sus problemas en la salida y conectó el aire acondicionado, suspiró y cerró los ojos. Qué día. Qué vida. Se tocó el ojo y lo sintió punzante, no se acordaba del golpe. Abrió su bolso rápidamente y sacó su estuche de maquillaje para ver en el espejo un círculo verde que rodeaba su ojo derecho e inmediatamente pensó en su madre, se iba a morir.
Miró los colores del pequeño plástico rectángulo, buscó entre el bolso y encontró bases del color de su piel. Bien, tenía que hacer magia con eso y el delineador.
Caminaron por los pasillos hacia la sala de matemáticas, saludando a algunos… criticando a otros. Estaba un poco despejado, suponiendo que hace 5 minutos acababan de tocar la campana. El prefecto Martínez pasó justo cuando estaban por doblar en una esquina y señaló, advirtiendo que esta vez la pasaba y Mishelle le mandó un beso, sonriendo y guiñando un ojo en su dirección, rieron.
-Siempre me zafo de algo cuando estoy contigo- _____ la empujó juguetonamente.
-Pues deberías pegarte a mí, los problemas van y vienen-
Sonrieron y pararon para ver la puerta cerrada y suspiraron. Tarde y alguna de las dos tenía que justificarlas, se miraron.
-¿Tú o yo?- Preguntó _____ _ cabeceando hacia la puerta.
-Si me toca a mí me daría la vuelta y me fugaría- Mishelle movió su melena a un lado.
Vale, no quería un reporte o peor aún, un citatorio para sus padres. Así que se animó, preparándose psicológicamente para tocar la puerta y esperar a su profesor de matemáticas, el rubio de ojos azules abrió y les sonrió.
-¿Pueden decirme por qué llegan tarde?- Preguntó, aconchado a ésta.
-No…- ______ no dejo que Mishelle terminara, seguro diría una estupidez por lo que la codeó.
-Ha… Ha Mishelle se le rompió el sostén y tuvimos que arreglarlo-
Sintió que la sangre se le subía a las mejillas, sintió que la nombrada la miraba con los ojos abiertos y amenazantes, muy común en ella y ella se encogió de hombros, mirando fijamente a su maestro que asentía y veía los pechos de su mejor amiga.
-Pueden pasar señoritas, pero para la próxima deben avisarme, puedo ayudar- El señor Collins les guiñó un ojo y abrió totalmente la puerta, consecutivamente todos se voltearon, algunas haciendo señas para que se sentaran alado de ellas y otras mirando las de arriba abajo. No podía ser más incómodo el momento.
-Esta me las pagas- Le susurró Mishelle, _____ le hizo un puchero mientras se sentaban en las últimas filas.
-Haz hecho cosas peores, como en el centro comercial cuando hiciste que me probara un sostén en frente del cristal-
-Eso no fue malo, es normal que una lo haga ¡somos mujer!- Alzó las manos después de haber tirado su cuaderno sobre la mesilla.
-Sí, en un probador o por lo menos no cuando hay hombres ahí- _____ rebuscó en su maleta para sacar su libreta decorada con brillantina, obra de Kesha cuando le robó la libreta y le metieron un reporte luego de encontrarlo en su casillero. La sacudió y la abrió.
-Pero no te quitaste la blusa, no fue tan malo como esto-
-Tampoco tú te la quitaste-
-Sí pero no dije que comprábamos porque no tenías un brasier roto-
-Y yo no hice que le mostraras al maestro el supuesto sostén-
-Señoritas parlanchinas ¿Podrían decirme lo que acabo de explicar?
Ambas miraron al frente, viendo como su maestro se sentaba y esperaba tranquilamente sin ninguna expresión en la cara, se miraron, las dos se sonrieron y volvieron a mirarlo, sin decir nada.
-Ambas se quedaran luego del timbre a recoger la basura del salón- Sentenció el señor Collins segundos después mientras hacía girar los ojos y se centraba en los papeles que tenía en la mano.
-¡Hay no!- Se quejó Mishelle en silencio, viendo su alrededor- El salón parece un chiquero, aquí en vez de educar parece la casa de un cerdo-
-Alégrate porque no fuera la cancha- Centré la mirada, escuchando las últimas palabras que decía mi catedrático antes de que el timbre sonara y nos hiciera seña de que podríamos empezar.
Se subió a su auto 10 minutos después de haber dejado a la causante de sus problemas en la salida y conectó el aire acondicionado, suspiró y cerró los ojos. Qué día. Qué vida. Se tocó el ojo y lo sintió punzante, no se acordaba del golpe. Abrió su bolso rápidamente y sacó su estuche de maquillaje para ver en el espejo un círculo verde que rodeaba su ojo derecho e inmediatamente pensó en su madre, se iba a morir.
Miró los colores del pequeño plástico rectángulo, buscó entre el bolso y encontró bases del color de su piel. Bien, tenía que hacer magia con eso y el delineador.
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