Capítulo 23:
Vio a su hermoso amuleto de la suerte, con su cabello largo y sedoso cayéndole por la espalda y ese cuerpo de modelo apretado por un diminuto vestuario. La necesitaba, eso sí reconocía, la necesitaba para ganar, sin ella él estaría perdido.
-¡Agh!- Se quejó, sobándose la cabeza miró a su derecha viendo como Chaz lo miraba furioso.
-Concéntrate Justin, de todos nosotros depende pasar a las finales- Le regañó éste.- No es el momento de coquetear.
Él asintió y se fue hacia su entrenador.
Ella por otro lado miraba a su alrededor nerviosamente, todas las porristas ya estaban aquí, se frotó las manos. Empezaba a tener escalofríos y calambres, eso le pasaba cuando se ponía nerviosa, eso y, le salían ronchas en el cuello. Recordando, se lo rascó.
-No lo hagas- Le recomendó Mishell pero ella no hizo caso, estaba sorda del exterior. Ahora sólo sentía como le bombeaba el cerebro y como la maldita comezón se apoderaba de ella.
-Te han dicho que no lo hagas- salió del hoyo negro cuando su mano fue empujada y la respiración de alguien le acariciaba el cuello.
No necesitó voltearse, reconocía ese perfume a kilómetros, y esa voz, esa voz ronca y potente al mismo tiempo se la sabía de memoria.
Él empezó a soplarle el cuello lentamente mandando unas corrientes eléctricas por todo su cuerpo, un escalofrío le recorrió la columna vertebral e hizo que se retorciera.
-¿Qué… qué haces aquí?- Preguntó ___ con dificultad cerrando los ojos.
-Vengo al juego ¿Y tú?- A propósito le suspiró en el oído.
-A… a animar-
-Eso fue algo inteligente de tu parte- Le dijo él a ella, pero ella ya no lo escuchaba, había sido arrancada de su ensoñación por una lagarta celosa.
-¡Vamos a ensayar ____!- Gritó lo suficientemente alto como para que Santa Claus, quien estaba en el polo norte la escuchara. Kesha la jaló hasta otra puerta la cual llevaba a otro salón, uno más pequeño que los camerinos pero que les servía para practicar.
Él miró los dos culos que se movían frente a él, el de kesha era más grande y más plano, él de ___ era pequeño pero perfectamente formado. Ella mostraba elegancia y Kesha, bueno, Kesha mostraba todo- literalmente. Las grandes diferencia de las dos chicas que lo calentaban.
Dio media vuelta y se fue donde el equipo iba, al parecer ya se iban a cambiar para empezar a ejercitarse, Se metió en un tipo probador para cambiarse y la ropa que traía antes la metió en una bolsa de deporte, se colocó el tenis blanco y su cabello se lo alborotó.
Cuando salió fue a un casillero y ahí metió la bolsa, sacó de ésta el desodorante con el talco y se lo colocó en el cuerpo hasta acabar cerrando de un portazo el casillero.
-¿Listo?- Le preguntó a Ryan quien estaba a su lado, él lo miró no muy convencido, Ryan empezaba a angustiarse -¿Qué te pasa? ¿Por qué tan preocupado Butler?
-¿Y si no ganamos? –
-Pues nos jodimos- Le respondió divertidamente y rio con ganas pero paró cuando vio que Ryan no se reía- Perderemos con dignidad. –Le dio unos empujoncitos tratando de animarlo pero parecía que Ryan estaba concentrado en otra cosa -¿Qué demonios te sucede? Concéntrate, no pienses en otra cosa.
-El profe se enojará mucho- Le susurró a Justin respondiendo su misma pregunta
-Yo creo que el Profe no es lo que te preocupa, ¿Qué es?- Justin lo hizo sentarse en un banco.
-La amiga de ___ me insultó- Le confesó suspirando.
-¿Qué?- Justin soltó una carcajada -¿Por qué?
-La invité a salir y ella se negó, luego por decirle unas palabritas me tiró toda una mierda-
-¿Y eso que tiene? ¿Por qué te afecta tanto?
-No lo sé- Ryan igual estaba confundido, él sólo sabía que el pecho se le había oprimido cuando Mishell soltó esas dolorosas palabras.
-Pon los pies en la tierra Ryan, las mujeres son unas especialistas en eso. – Justin se paró y le ofreció el pase, Ryan lo imitó. – Todas son iguales, que no te afecte su mierda.
Todos empezaron a empujarse y a darse palabras de aliento mientras empezaban a estirarse, era la hora, la hora de ganar o perder. El dicho de un buen sabio le llegó a la mente:
"Cuando pierdes, no te fijes en lo que has perdido, sino en lo que te queda por ganar.
Vio a su hermoso amuleto de la suerte, con su cabello largo y sedoso cayéndole por la espalda y ese cuerpo de modelo apretado por un diminuto vestuario. La necesitaba, eso sí reconocía, la necesitaba para ganar, sin ella él estaría perdido.
-¡Agh!- Se quejó, sobándose la cabeza miró a su derecha viendo como Chaz lo miraba furioso.
-Concéntrate Justin, de todos nosotros depende pasar a las finales- Le regañó éste.- No es el momento de coquetear.
Él asintió y se fue hacia su entrenador.
Ella por otro lado miraba a su alrededor nerviosamente, todas las porristas ya estaban aquí, se frotó las manos. Empezaba a tener escalofríos y calambres, eso le pasaba cuando se ponía nerviosa, eso y, le salían ronchas en el cuello. Recordando, se lo rascó.
-No lo hagas- Le recomendó Mishell pero ella no hizo caso, estaba sorda del exterior. Ahora sólo sentía como le bombeaba el cerebro y como la maldita comezón se apoderaba de ella.
-Te han dicho que no lo hagas- salió del hoyo negro cuando su mano fue empujada y la respiración de alguien le acariciaba el cuello.
No necesitó voltearse, reconocía ese perfume a kilómetros, y esa voz, esa voz ronca y potente al mismo tiempo se la sabía de memoria.
Él empezó a soplarle el cuello lentamente mandando unas corrientes eléctricas por todo su cuerpo, un escalofrío le recorrió la columna vertebral e hizo que se retorciera.
-¿Qué… qué haces aquí?- Preguntó ___ con dificultad cerrando los ojos.
-Vengo al juego ¿Y tú?- A propósito le suspiró en el oído.
-A… a animar-
-Eso fue algo inteligente de tu parte- Le dijo él a ella, pero ella ya no lo escuchaba, había sido arrancada de su ensoñación por una lagarta celosa.
-¡Vamos a ensayar ____!- Gritó lo suficientemente alto como para que Santa Claus, quien estaba en el polo norte la escuchara. Kesha la jaló hasta otra puerta la cual llevaba a otro salón, uno más pequeño que los camerinos pero que les servía para practicar.
Él miró los dos culos que se movían frente a él, el de kesha era más grande y más plano, él de ___ era pequeño pero perfectamente formado. Ella mostraba elegancia y Kesha, bueno, Kesha mostraba todo- literalmente. Las grandes diferencia de las dos chicas que lo calentaban.
Dio media vuelta y se fue donde el equipo iba, al parecer ya se iban a cambiar para empezar a ejercitarse, Se metió en un tipo probador para cambiarse y la ropa que traía antes la metió en una bolsa de deporte, se colocó el tenis blanco y su cabello se lo alborotó.
Cuando salió fue a un casillero y ahí metió la bolsa, sacó de ésta el desodorante con el talco y se lo colocó en el cuerpo hasta acabar cerrando de un portazo el casillero.
-¿Listo?- Le preguntó a Ryan quien estaba a su lado, él lo miró no muy convencido, Ryan empezaba a angustiarse -¿Qué te pasa? ¿Por qué tan preocupado Butler?
-¿Y si no ganamos? –
-Pues nos jodimos- Le respondió divertidamente y rio con ganas pero paró cuando vio que Ryan no se reía- Perderemos con dignidad. –Le dio unos empujoncitos tratando de animarlo pero parecía que Ryan estaba concentrado en otra cosa -¿Qué demonios te sucede? Concéntrate, no pienses en otra cosa.
-El profe se enojará mucho- Le susurró a Justin respondiendo su misma pregunta
-Yo creo que el Profe no es lo que te preocupa, ¿Qué es?- Justin lo hizo sentarse en un banco.
-La amiga de ___ me insultó- Le confesó suspirando.
-¿Qué?- Justin soltó una carcajada -¿Por qué?
-La invité a salir y ella se negó, luego por decirle unas palabritas me tiró toda una mierda-
-¿Y eso que tiene? ¿Por qué te afecta tanto?
-No lo sé- Ryan igual estaba confundido, él sólo sabía que el pecho se le había oprimido cuando Mishell soltó esas dolorosas palabras.
-Pon los pies en la tierra Ryan, las mujeres son unas especialistas en eso. – Justin se paró y le ofreció el pase, Ryan lo imitó. – Todas son iguales, que no te afecte su mierda.
Todos empezaron a empujarse y a darse palabras de aliento mientras empezaban a estirarse, era la hora, la hora de ganar o perder. El dicho de un buen sabio le llegó a la mente:
"Cuando pierdes, no te fijes en lo que has perdido, sino en lo que te queda por ganar.

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